La decisión valiente

Dicen que donde hoy hay una empresa de éxito en su día hubo una decisión valiente. Hoy que interesadamente se habla en jerga, desde la posición inalcanzable del gurú, o a la pata la llana, desde el peligroso perímetro del primo o el cuñado que todo lo sabe, la inteligencia y la valentía radica en saber quién se es y qué se quiere.

Está en saber diseñar una buena estrategia y en confiar su desarrollo a quien nos puede ayudar a crecer, alcanzando metas posibles, de un modo razonable. Tenemos que saber quiénes somos y qué queremos. Tenemos que ser singulares, verdaderos y saber que lo que sirve para que algunos triunfen puede ser nuestro billete exprés al fracaso.

La marca es lo que te distingue de los otros. Es fundamental incorporar valores positivos y propios. Es necesario no seguir recetas como pollos sin cabeza. No vale estudiar manuales y brearse a cursos si nuestra aventura no es buena y tiene además pies de barro.

No parece probable que vayamos a hacernos ricos vendiendo torreznos en Iraq. Sin embargo es más que posible el que podamos perder la partida con una muy buena mano.

La aparición, como señala Ezequiel Djeredjian, de nuevos espacios, bajo designaciones como “LabSpace” y “MakerSpace”, “junto con las comunidades DIY (Do It Yourself), proporcionan un punto de entrada para cualquier persona interesada en saber un poco más sobre las aplicaciones existentes de estas tecnologías, y las miles de soluciones que pueden transformarse en startups y negocios exitosos de alto impacto”.

Ahora bien, una cosa es dotarse de un punto de partida y otra diferente es atravesar puertas cerradas. Es aquí donde hay que saber apoyarse en el talento de los otros. Es aquí donde hay que pedir la llave en mano y buscar un buen cerrajero con el que abrir, en colaboración, nuevos mercados. Lo hay cerca, en el ámbito local y están para ayudar profesionalmente.

La comunicación y el márketing, en buenas manos, son la parte y el todo de la decisión valiente, la previa a lo que puede ser una empresa con éxito. En un mercado plano, con poco pulso, hay que buscar el modo de resaltar entre los demás, que también juegan para triunfar.

Julio Matute

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